lunes, 14 de abril de 2014

La vida, mi vida.

Ahora mismo siento que mi inspiración se desvanece con el pasar del tiempo. Siento que estoy tan centrado en mis problemas que estoy dejando pasar la vida  mi alrededor. Dejo pasar el tiempo, los días, las semanas, los meses incluso, y sigo sin entender por qué siempre cometo los mismos errores.

Sé que vivir la vida es cometer una y otra vez errores, pero últimamente cometo los mismos errores y me estoy cansando de ello. Me he cansado de la vida en general. Pienso que por mucho que busque la vida no me dará lo que necesito para ser feliz. Veo a las mismas personas cometer los mismos errores una y otra vez. Veo la rutina como la mayor pérdida de tiempo. Solo me reconforta el saber, el conocer, el indagar sobre las cosas, pero gracias a la vida que llevo he perdido la curiosidad, he perdido lo que más me calificaba para seguir viviendo esta vida.


He dejado que se desvanezca lo poco que bueno que me quedaba de la vida. Me he perdido entre tanto dolor y sufrimiento que ya no sé si podré encontrarme. ¿He de buscar nuevas cosas que me satisfagan?

Pensamientos

Pensar, pensar en todos esos momentos en los que he pasado siendo feliz, pensar que ya no serán iguales y pensar que se han acabado hacen de estos días lo más difíciles de mi vida. "He de seguir adelante", me dicen. Pero, cómo se puede seguir adelante después de perder una de las cosas más preciadas de tu vida. "Quizás deba olvidar", también me lo han dicho muchas veces, pero para mí olvidar significa dejar a un lado todos mis sentimientos y no soy de los que dejan a un lado sus sentimientos tan fácilmente.

Puede ser que ese sea mi problema, que quiero demasiado a la gente que me importa, pero yo no puedo hacer nada, soy así. A veces pienso en dejar de sentir, pero entonces esa gente que tanto me importa dejaría de importarme y eso haría daño a muchas personas.


También creo que mi problema es que pienso demasiado las cosas, les doy demasiadas vueltas. Quizás es hora de actuar y dejar que todo ocurra como tenga que ocurrir. Basta ya de pensar si hago bien o mal, basta ya de pensar en si lo que hago satisface a los demás. Siempre estoy más pendiente de los demás que de mí mismo, pero es verdad que eso es algo difícil de cambiar en mí.