Capítulo 2:
En la ciudad.
Él, sintiendo con todo su corazón el dolor, la desesperación… por haberla
abandonado solo dejándole una carta donde expresaba sus dudas y sus
razones del motivo de su marcha, llega a
una ciudad. Al llegar se siente abrumado porque nunca antes había estado en
una. Cuando llegó se quedó impresionado
por los altos edificios, tantos coches, es decir todo lo distinto a su pueblo.
Y que de ahora en adelante era eso siempre lo que iba a ver si vivía en la
ciudad: los maravillosos edificios modernos, también los empalagosos edifico
antiguos, todo le parecía nuevo y maravilloso. Pero esto claro, ocurría
mientras el aún recordaba lo que había dejado en el pueblo, donde había vivido
desde que nació, a la mujer de su vida, quien le quiso por encima de todo y de
todos.
Mientras tanto habían transcurrido tres días desde que él se
marchó del pueblo dejando a su amada allí. Ella seguía su vida como profesora
de primaria en el pueblo, pero aun así no podía olvidarse de él y de la carta
que le dejó y que tan tristemente leyó un día que ella nunca olvidara. Ahora
ella mantenía su cabeza ocupada en cualquier cosa, pues así intentaba no
recordarlo siempre y no se sentiría tan
mal. El mientras tanto se había situado en la ciudad, por fin había sido
aceptado tal como es por las personas y ahora podría ser más o menos feliz,
porque siempre que se acordaba de ella esa felicidad decaía entre montones y
montones de pensamientos, recuerdos, emociones... que sintió con ella y que le
hacen sentirse mal. Aun así el creía que había hecho lo mejor para los dos,
porque ahora la gente del pueblo no se metería con ella y el ya podía sentirse
aceptado por los demás.
Así transcurrieron tres años desde que se había marchado del
pueblo, ahora cada uno había hecho más o menos su vida sin el otro: él tenía un
estupendo trabajo donde le pagaban muy bien, pero aun así nunca había
conseguido olvidarse de ella. En cambio ella seguía trabajando como profesora,
se había casado con uno del pueblo y tenía una hija. El sin saber nada de esto se propuso así mismo ir a visitarla y
pedirle que si no era muy tarde que lo perdonara y que nunca le había dejado de
amar. Así emprendió su vuelta al pueblo donde nadie nunca lo había aceptado y
él no sabía la razón.
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