Las cosas, digo yo, son así por alguna causa externa, porque
yo no he querido que fuesen así. Siento lo que siento, porque soy persona, y no
creo que pueda elegir qué sentir en determinados momentos, solo sé que los
sentimientos me invaden y yo no puedo controlarlos.
Sinceridad, siempre. Soy sincero conmigo mismo y con mis
sentimientos. Y sé que las circunstancias han hecho de mí una persona muy
alegre, pero a ves también infeliz en ciertos aspectos. Sin embargo, todos esos
golpes, todas esas decisiones mal tomadas, todo eso que ha decantado en un
frenesí de malas oportunidades, pero también algunas han servido para que
crezca como persona. Por ello, no me arrepiento de lo que haya hecho, de lo que
hago, o deje de hacer, y de lo que quizás haga. Así es la vida para mí: una
sucesión de decisiones que tienes que tomar, sea para bien o para mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario